¿Existe una igualdad real en los espacios educativos? 

07.03.2022

Zuriñe Fernández de Carranza nos ofrece su visión, como docente, sobre la igualdad en las aulas y la importancia de la coeducación.



De un tiempo a esta parte, el 8 de marzo es una de esas fechas señalada en el calendario de (casi) todos los colegios e institutos de España. Para el Día Internacional de la Mujer, los centros programan actividades, debates, charlas o exposiciones que tienen como protagonista la igualdad de género. Pero, ¿qué ocurre el resto de los días del año?

Los colegios e institutos son espacios fundamentales para el desarrollo de las personas, y por los que pasa toda la población de manera obligatoria en nuestro país. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. Hasta mediados del siglo XIX, las mujeres no tenían el mismo derecho a la educación que los hombres. Además, lo que aprendían unas y otros en los centros escolares estaba muy condicionado por los papeles desiguales que se esperaba que desempeñaran en la sociedad. Afortunadamente, esta situación ha ido cambiando y, hoy día, mujeres y hombres comparten espacios y proyectos educativos. 

Pero ¡ojo!, esto no quiere decir que estemos ante un centro coeducativo. Una cosa hay que tener clara, y es que, que niños y niñas tengan acceso a la misma formación y oportunidades, no quiere decir que exista igualdad de género. Se siguen percibiendo claras diferencias y estereotipos en los espacios educativos, solo hay que detenerse y observar.   

Antes de entrar en materia, me gustaría incidir en el término coeducación. La RAE asigna la siguiente definición: "Coeducar es enseñar en una misma aula y con un mismo sistema educativo a alumnos de uno y otro sexo"; nada más lejos de la realidad, ya que esta definición hace referencia a una Escuela Mixta, y no a coeducar. Tras varios años siguiendo y admirando el trabajo de Ruiz Repullo (2016), me quedo con su definición, la socióloga expone que: "la coeducación es un enfoque educativo cuya principal finalidad es la educación en igualdad y para la igualdad entre mujeres y hombres. Esta manera de concebir la educación pasa por detectar y corregir las desigualdades de género proponiendo pautas educativas igualitarias".

El camino hacia un modelo coeducativo requiere, antes de nada, una reflexión profunda sobre el modo en que el sistema educativo y el centro reproducen las desigualdades de género existentes en la sociedad. Únicamente de este modo se podrá diseñar una educación en igualdad, corrigiendo estas conductas. 

Como siempre se ha dicho, las aulas son un reflejo de la sociedad y, sinceramente, creo que la igualdad real no se da en los centros como tampoco se da en la sociedad. Analizando la situación en los centros se puede observar que nos encontramos en un momento difícil para los cambios hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Apenas estamos recogiendo los frutos de largos años de feminismo y ya se escuchan voces de victoria y complacencia frente a una realidad donde las mujeres supuestamente ya pueden "hacer lo mismo que los hombres". Sin embargo, las futuras generaciones, bañadas en esta ingenua idea, han creado un parón en el cambio. Vamos con algunos ejemplos de esta brecha de desigualdad tan potente e invisible a la vez.


Masculinidades en el colegio


En un estudio del sociólogo, psicólogo social y sexólogo, Pescador Albiach (2018), se expone cómo simplemente hay que observar a la relación y reflexión tras plantear la siguiente pregunta en clase: "¿qué tiene que hacer un hombre para ser un hombre de verdad?". El experto concluye que, aún con una pretensión y deseo de cambio de algunos jóvenes, en lo más profundo, existe ese modelo masculino tradicional patriarcal, lo cual quiere decir que suelen renunciar a los afectos y emociones, reforzando su identidad desde el individualismo, rechazan todo tipo de contacto corporal y anulan todo ápice de comportamiento femenino o "ser una nenaza", término que aún hoy en día podemos seguir escuchando en las aulas. 

Afirma en su investigación como: "La violencia se aprende, forma parte de la capacitación de los hombres para alcanzar el éxito social y el reconocimiento como "hombres de verdad". Es necesario desaprenderla y dejar de trasmitir esto como un valor positivo." (p.42) 


Espacios educativos


De igual modo sucede con la actitud continuamente activa o propositiva dentro de clase, todo el alumnado toma conciencia de los espacios ocupados. Ellos, y rara vez ellas, son quienes ejercen el liderazgo frente al grupo, y no tienen ningún reparo en exponer sus ideas en público, sean cuales sean, y así vemos cómo los jóvenes participan más en clase. ¿Cuántas veces se ha esperado una alumna a terminar la clase para plantear una duda o reflexión de lo interesante? ¿Por qué no lo ha hecho en la hora lectiva? La respuesta es clara, por miedo, por vergüenza a ser ridiculizada y porque se nos ha hecho creer que nuestras cuestiones o reflexiones no son tan importantes como pensamos. 

De la misma manera, cuando tienen espacios compartidos, son ellos quienes los ocupan, y ellas los ceden, sin cuestionarse absolutamente nada. Un ejemplo significativo (del que por suerte se está tomando cada vez más conciencia), es cómo está estructurado el patio de los colegios, donde los alumnos ocupan todo el espacio central jugando a la pelota, mientras a ellas solo les quedan los laterales para jugar a juegos menos invasivos.


Referentes históricos


Otro de los puntos dónde se observa una verdadera desigualdad es en la búsqueda y exposición de referentes históricos. Astrónomas, físicas, biólogas, inventoras, investigadoras, pintoras, escritoras, cineastas, militares... la historia está repleta de mujeres que apenas se nombran en los libros de texto.

Las alumnas no tienen referentes con las que poder identificarse o reflejarse en las clases. En toda su etapa educativa, apenas se imparten mujeres que han hecho aportaciones a la sociedad, han sido invisibilizadas y borradas de la historia, y su nombre no ha trascendido. La historia de las mujeres se tiene que contar en las aulas y es prioritario investigarlas para rescatar a todas las mujeres que han influido en nuestra sociedad en las diferentes disciplinas. Un ejemplo de esta labor de reivindicación la realiza la "Asociación La Roldana", que lucha por una revisión de la Historia del Arte, dando a las artistas el lugar que se merecen dentro del currículo educativo. 

Mary Wollstonecraft. Fuente: '20 Minutos'
Mary Wollstonecraft. Fuente: '20 Minutos'

El lenguaje sexista en el discurso docente


El discurso del profesorado, y por tanto su lenguaje, ha de ser inclusivo y no sexista. Debería de serlo en nuestro día a día, pero por desgracia no lo es, todavía queda mucho trabajo por hacer en este sentido. Aunque a algunas personas les parezca una tontería, visibilizar que las mujeres existen a través del lenguaje, es fundamental. No se trata de hacer una exigencia radical en el lenguaje por el que siempre haya que duplicar el artículo, determinado, porque realmente afea y dificulta la narrativa. De lo que se trata es de tener en cuenta que las mujeres estamos ahí. Se trata de promover una actitud que generará cambios. 

Es fundamental atender al uso extendido del lenguaje sexista y discriminatorio. «El alumnado, en lugar de los alumnos; sala del profesorado, en vez de sala de profesores; o enviar un comunicado a las familias, en lugar de a los padres» son alguno de los ejemplos simples que se deberían de empezar a normalizar. 

Otro de los puntos en los que se puede ver un lenguaje sexista, es nuevamente en los libros de texto que se utilizan hoy en día en las aulas dónde, nada más empezar un capítulo de la materia de Historia, se pueden encontrar frases como: "En la prehistoria el hombre..." "El humanismo empuja al hombre al centro del universo", y un largo etcétera de ejemplos. Yo aprovecho y le doy una vuelta: intento crear conciencia y pensamiento crítico en el alumnado, cada vez que lo detecten, han de tachar y cambiar «hombre» por «ser humano». A estas alturas me sorprende tanto que se sigan escribiendo este tipo de discursos que repito lo mismo que en el punto anterior: es fundamental una revisión de todos los contenidos educativos, curriculares y formales. 


Carencia de educación 


Así es, dejo para el final uno de los puntos con más polémica en nuestra sociedad. Hoy en día existe un miedo terrible (digamos que es como un tema tabú) a pronunciar «educación sexual en el aula», pero lo que realmente da terror es pensar en las consecuencias de no impartirla. 

Cuando las palabras adolescencia y sexo van juntas, la mayoría de personas sólo piensa en riesgos como embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual. Viajemos al pasado un instante y pensemos en el modelo educativo con el que nos impartían estos mismos talleres; efectivamente, era a través del miedo (por supuesto las que debíamos tener ese temor y total precaución éramos nosotras). Se trata todavía de un pensamiento instaurado en la sociedad actual, a veces marcado por unas ideas sobre la sexualidad que no son reales y que llevan a confundir conceptos. Todo esto viene dado casi siempre por la falta de formación que existe actualmente dentro de todo el personal docente

De manera paralela, este hándicap, en la actualidad, empeora a medida que pasan los años, deformándose la idea de educación sexual por la cantidad de estímulos a los que se ven bombardeados diariamente. Están expuestos a imágenes tan violentas como son las de la pornografía, dejando una huella muy importante en su cerebro y, a raíz de ello, van configurando lo que creen que es la sexualidad y la intimidad "normal". Actualmente, según varios informes, la edad de acceso a la pornografía en España se adelanta a los 8 años y se generaliza a los 14, y numerosos estudios aseguran que un niño a esa edad no está capacitado para asimilar o entender dichas escenas. Sinceramente, me dan escalofríos solo de pensar que puedan tomar esas imágenes como reales y esa sea su única educación de la sexualidad.

Diferente bibliografía coincide, además, en que muchas veces las familias llegan tarde, porque no han formado a sus hijos, bien por miedo o reparo, pensando que se van a escandalizar, no tratando este tema con naturalidad, o pidiendo ayuda a profesionales. 

El psicólogo López Sánchez (2020) expone en su tesis que, impartir una educación afectivo-sexual quiere decir hablar de autoestima, de afectos, de placer, de igualdad de hombres y mujeres, de respeto a las diferentes orientaciones sexuales, además de relaciones sexuales, de embarazo y anticoncepción, de prevención de infecciones de transmisión sexual, etcétera. Y la define como una actividad pedagógica, que utiliza información rigurosa, objetiva y completa a nivel biológico, psíquico y social, para formar en sexualidad.

Si existe un fundamento que contribuya a la sensibilización y a la prevención de la violencia sexual, ese es la educación sexual. Si hacemos este tipo de actividades, charlas o talleres de calidad, estaremos trabajando para una sociedad informada, libre y respetuosa entre sus individuos y sus sexualidades, lo cual me lleva al siguiente punto. 

Por otro lado, me gustaría dejar una pregunta "en el aire" que de pie a reflexionar sobre cómo hemos sido educadas dentro de este sistema masculino: ¿por qué tener la menstruación era algo malo? ¿Por qué era un tema del que no podíamos hablar, del que nos avergonzábamos y con el que teníamos que ser super discretas? Escribo esto en pasado porque en mi circulo, por suerte, esto ha cambiado, pero estoy convencida de que no es así en la mayoría de institutos. Y, nuevamente, este es solo un ejemplo más de la educación sexual que hemos recibido en los últimos 20 años. 


Coeducar como solución a la desigualdad


Al inicio del artículo se definía este concepto, ahora, después de mostrar la punta del iceberg y exponer algunas de las necesidades reales para una verdadera equidad de género, retomamos este término como parte de la solución. El trabajo de formación que llevaron a cabo Carmen Ruiz Repullo y Marian Moreno Llaneza con los libros: «Cambios Sociales y Género I y II» es admirable, y por supuesto, recomiendo muchísimo. 

Para las autoras, un centro coeducativo: 

No cree en una educación neutral; es decir, si no se educa en la igualdad de manera consciente, se educa en la desigualdad de manera inconsciente. 

Reconoce la existencia de distintas formas de sexismo que se reproducen en la escuela, e incluso el profesorado se reconoce como parte implicada de forma inconsciente en la reproducción de ese sexismo. 

• Tiene como objetivo principal eliminar la desigualdad y la jerarquización basada en el género.

Atiende a la diversidad, teniendo en cuenta no solo el sexo, sino la cultura, las creencias religiosas, la clase social, las orientaciones sexuales, etc. 

• Diseña nuevos modelos de organización en cuanto a los tiempos, los espacios y los recursos.

Prepara al alumnado no solo para su futuro laboral, sino también para el ámbito familiar y personal. 

Incorpora la educación emocional como pilar fundamental para el desarrollo integral del alumnado. 

Aborda los conflictos de manera constructiva y promueve relaciones de convivencia pacífica entre toda la comunidad educativa (alumnado, profesorado y familias).

Como docentes, el objetivo principal debería ser eliminar estos modelos de poder ligados al género y acompañar a las y los más jóvenes en el descubrimiento de su identidad sin los límites de la estructura de género y sus tristes consecuencias en lo cotidiano. Es fundamental prestar atención a aquellas actitudes, dentro de la interacción diaria, que presenten casi de manera imperceptible esa discriminación. Por ejemplo, comentarios que menosprecien el criterio de alguien por su condición de género: "es que esto una chica no puede entenderlo", frase de un grupo de niños a una niña, que escuché hace un par de días. 

A modo de resumen, el denominador común de la escuela coeducativa es el RESPETO, ya que en ella se promueve la resolución de los conflictos desde la NO VIOLENCIA. El conflicto forma parte de nuestra vida, de nuestras relaciones. Sin embargo, puede derivar en violencia si no se aborda convenientemente. La escuela coeducativa no rechaza o aparca los conflictos; muy al contrario, los entiende como parte integrante del sistema educativo. Por ello, los resuelve de manera transformadora, constructiva y positiva. 

Una escuela coeducativa para la paz y la no violencia no es aquella que está exenta de conflictos, sino la que los hace aflorar para poder abordarlos desde el diálogo, la negociación y el respeto. La coeducación tiene entre sus principales objetivos la educación para la no violencia de cualquier tipo que sea. No solo centra sus esfuerzos en prevenir la violencia dirigida a las mujeres por el hecho de serlo, la que definimos como violencia de género, sino que también se esfuerza en promover relaciones no violentas entre iguales independientemente del género. En este sentido, es una escuela que previene el acoso, el abuso y la agresión a cualquier persona, sin importar su sexo, clase, raza, etnia, orientación sexual, etc 

¿Unimos fuerzas para conseguir un modelo coeducativo y una equidad de género real?   


Zuriñe Fernández de Carranza García


Bibliografía


  • Bates, L. (2017) Sexismo cotidiano. Madrid: Capitan Swing S.L. 
  • Colel·lectiu Punt 6 y Coeducació. (2020) Patios coeducativos. Guía para la transformación feminista de los espacios educativos. Disponible en: https://issuu.com/patioscoeducativos/docs/libro-patioscoeducativos_09-04- 2020_cast 
  • Fumero Purriño, M. Moreno Llaneza, M. A. Ruiz Repullo, C. (2016) Escuelas libres de violencias machistas (Estudis de Violència de Gènere) Madrid: Edicions UIB. 
  • Lomas, C. (2004) Los chicos también lloran. Identidades masculinas, igualdad entre los sexos y coeducación. Barcelona: Ediciones Paidós. 
  • López Sánchez, F. (2020) Mitos viejos y nuevos sobre sexualidad: El rol de la educación sexual. Madrid: Ediciones Pirámide 
  • Luke, C. (1999) Feminismos y pedagogías en la vida cotidiana. Madrid: Morata Educación. 
  • Marañón, I. (2018) Educar en el feminismo. Barcelona: Plataforma Editorial.
  • Pescador Albiach, E. (2018) La Salud y las Masculinidades: Otras formas de ser hombre más saludable. Madrid: Editorial Académica Española. 
  • Ruiz Repullo, C. Moreno Llaneza, M. A. (2016) Cambios Sociales y Género I. (Aprender es crecer en conexión) Madrid: Grupo Anaya Educación. 
  • Ruiz Repullo, C. Moreno Llaneza, M. A. (2016) Cambios Sociales y Género II. (Aprender es crecer en conexión) Madrid: Grupo Anaya Educación. 
  • Sánchez Sáinz, M. Penna Tosso, M. de la Rosa Rodríguez, B. (2020) Somos como somos: Deconstruyendo y transformando la escuela. Madrid: Editorial Catarata. 

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Editado por Iván Trujillano