Álvaro Candela: "Encontramos felicidad en la quietud"

El artista Álvaro Candela nos presenta su serie fotográfica "Encontramos felicidad en la quietud", impregnada de una gama de sabores visuales desde la nostalgia y la esperanza hasta la calidez polvorienta con destellos fríos. 

Una serie tan personal como colectiva, que reclama y dirige nuestra mirada y atención hacia los efectos analgésicos de calma curativa y tranquilidad palpable, proporcionados por un pueblo español no tan olvidado como podría parecer en un principio.

Y tú, ¿dónde encuentras tu felicidad? ¿Dónde encuentras tu calma curativa?



"No quiero escribir mucho más, prefiero

que las fotos hablen; estoy feliz porque

no sacan a la luz ni la angustian ni la tristeza,

sino la esperanza."



MI OBRA:

He intentado hacer un "diario" que hablase sobre mis emociones durante estos meses tan fatídicos y creo que el resultado es mucho más bonito y amable de lo que esperaba.

Hace cuatro meses mi pareja y yo dejamos la ciudad para refugiarnos en su pueblo de origen. Al principio todo era ansiedad, nervios e incertidumbre, pero poco a poco nos hemos acostumbrado a esta vida tranquila, donde el tiempo aunque no pasa más despacio sí lo hace más suave. El pueblo ha sido nuestra particular "nueva normalidad", algo que no sabíamos que necesitábamos pero que ahora podemos decir que ha sido nuestra salvación.

No quiero escribir mucho más, prefiero que las fotos hablen; estoy feliz porque no sacan a la luz ni la angustia ni la tristeza, sino la esperanza. Nadie podía adivinar que 2020 iba a ser así, pero creo que toda esta mala suerte tampoco podía adivinar que María y yo nos teníamos el uno al otro y que, aunque no lo sabíamos, sólo nos bastaba eso. 

Esto es el diario de una pareja ex-lavapiesera, encontrándose feliz en la quietud de un pueblo del sur de Madrid.


Carrete: Kodak gold de 36exp & Cámara: Yashica Fx3 2000



"Esto es el diario de una pareja ex-lavapiesera, encontrándose feliz en la quietud de un pueblo del sur de Madrid."



BIOGRAFÍA:

Algunas personas me llaman Álvaro, otras "tatuao", "profe" o "murciano"; yo me identifico un poquito con cada mote pero en esencia soy un chaval casi treintañero afincado en Madrid que trabaja y saca fotos por pasión hacia lo que hace o mira.

Mi abuelo me regaló mi primera cámara para una excursión del colegio pero por aquel entonces era aún más torpe que ahora y se me cayó en unas rocas. A partir de ahí mi abuelo, dispuesto a seguir incentivando el valor de la fotografía, comenzó a regalarme cámaras desechables. A los quince descubrí que quería ser educador social y desde los veinticinco ejerzo como tal.

En cuanto a la fotografía, me pasa como con mi trabajo: me parece un canal para conocerme más a mí mismo y también para conocer a diferentes personas, explorar su visión de las cosas y hacia dónde dirigen la mirada; creo que es el único vicio sano que nunca dejaré.


Álvaro Candela



Editado por Isabella S. Casto