Cinco relatos de Rubén Ortega Jiménez. Microrrelatos.

El autor Rubén Ortega Jiménez nos trae una selección de cinco microrrelatos, los cuales forman parte de su obra que verá la luz próximamente bajo el título de Huellas en la nieve

Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.

Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.

VIDA DOMÉSTICA

Elena y yo, hace años, decidimos vivir en estaciones diferentes. Durante los meses de verano ―mientras yo duermo― ella compone, pinta, hace la colada, pasea a los perros, asiste de lunes a viernes al conservatorio y los sábados come con sus padres. Al contrario que en verano, en invierno, ella duerme y yo dedico mi vida sin hacer ruido a escribir, traducir artículos del árabe al español, limpiar el polvo de los libros, fregar los platos y examinar meticulosamente la ciudad. El problema son los meses intermedios, los referidos al otoño y primavera, a veces coincidimos por los pasillos y nos observamos con esa mirada extraña de convivir con un desconocido.

LA GRAN GRANADA

Aquella mañana en ciernes la policía llegó para realizar el rutinario registro como parte de su investigación. La cama estaba hecha meticulosamente como le habían enseñado su madre y su abuela desde pequeño. Los libros amontonados, en una secuenciación coherente de lecturas, no dieron pista alguna sobre el paradero del desaparecido lector. Los familiares y los vecinos fueron interrogados, pero nadie había escuchado nada aquella noche cuando sucedió la desaparición. Yo me enteré del suceso por casualidad aquel día por la tarde en una cafetería del centro de la Gran Granada. Sin mediar palabra me puse mi gabardina y mi sombrero, pagué el café que me tomé leyendo la noticia y me fui paseando bajo la lluvia sin decir nada por miedo a ser reconocido.

Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers.
Josef Albers.


JE EST UN AUTRE

Desde hace unas semanas he experimentado una gran mejora en mi relación con mi otro yo. Hemos comenzado a coincidir en los horarios de las comidas, en la elección de los libros, en los paseos, la ducha e, incluso, a la hora de dormir. Desde que está cada uno de parte del otro se ha vuelto todo mucho más sencillo, digamos que somos otra persona, distinta, más feliz, sensata y cariñosa. Mucho me temo que esta extraña unión, por sorpresa, solo se deba a que pronto nos separaremos definitivamente.


EPÍSTOLA DEL FRÍO

Esta noche, amor, no es posible la búsqueda revolucionaria de los sentimientos, la pasión desmedida por los versos y la historia. Camino solo, como solo es posible el itinerario y su letanía. La ciudad crece, con sus faroles impregnados de sangre y libertad prisionera, testigos de revoluciones pasajeras y nostalgias atrincheradas en el corazón. Escribo a los nombres que ya no existen, a las direcciones que no tienen respuesta. No sé qué ha sido de los plurales por estas calles heladas donde se estremece más digna la resistencia. Solo queda este viejo recurso de los espejos, la memoria peregrina de la cual es imposible conseguir distancia. Camino solo, amor, con el corazón latiendo entre las páginas del frío.

Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers. Homenaje al Cuadrado.
Josef Albers. Homenaje a cuadrado Protegido, 1952.
Josef Albers. Homenaje a cuadrado Protegido, 1952.

FOTOGRAMA DE UNA GUERRA

Era invierno y llovía en aquel febrero que pasó a través paréntesis que dejó la guerra. Mi madre se despertaba temprano para hervir la leche y limpiar los zapatos de mi padre. "Tienes que andarte con cuidado y no meterte en líos", escuchaba decir a mi madre mientras mi padre se aseaba. Cuando mi padre se marchaba con las cabras, mi madre lo perseguía hasta quedarse inmóvil junto al marco de la puerta y, entonces, mi padre se volvía para enviarle un último beso y mi madre lo despedía como quien se despide diariamente de un muerto. Por la noche, al volver a casa, la lumbre caldeaba toda la cocina y alrededor de la mesa se cortaba el pan, se servía el vino y se brindaba sujetando el vaso con solo dos dedos. Pues si algo aprendí es que hasta en la miseria uno puede llegar a sentirse elegante.


Rubén Ortega Jiménez, nació en Nigüelas (Granada) en el año 1990. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada (2013) y ha cursado los Másteres de Español como segunda lengua en la Universidad Complutense de Madrid (2014) y el de Profesorado en la Universidad de Granada (2019). Actualmente trabaja en la edición de lo que será su primera obra y que saldrá a la luz en los próximos meses bajo el título de Huellas en la nieve.