Crítica: LA VERSATILIDAD DE DORA KALLMUS.

Hoy Laura Delgado Cebrián nos trae su crítica sobre la exposición fotográfica acogida en la Neue Galerie de Nueva York. Madame d'Ora, una exposición activa desde el 20 de febrero 2020 hasta el 4 de enero del 2021. 

Una crítica concisa, expresiva y pura, Laura describe y destaca la profundidad no solo de la fotografía en cuestión sino de la mente perceptiva albergada tras ella.

La fotógrafa austriaca Madame d'Ora con sus perros, en torno a 1935.
La fotógrafa austriaca Madame d'Ora con sus perros, en torno a 1935.
Autorretrato de Dora Kallmus, 1929.
Autorretrato de Dora Kallmus, 1929.

"Una mujer sin edad... propulsada por las alas del genio", así es como el poeta francés Jean Cocteau describió a la fotógrafa de moda de los años 20, Madame d'Ora. La galería Neue de Nueva York acoge una retrospectiva sobre su recorrido artístico que plasma su gran versatilidad. 

Al adentrarnos en la primera sala, nos envuelve un ambiente de glamour y lujo aristocrático propio de los años 20 en la ciudad de Viena. Dora Kallmus, más conocida como Madame d'Ora fue una artista que supo captar la esencia de las personas y un reflejo de sus vidas con tan solo pulsar el botón de capturar de su cámara, atribuyendo el papel de 'voyeur' al espectador que contempla su obra. Además, también se defendía manualmente al ilustrar algunas de estas sensacionales fotografías. 

Detalle Exposición. Entrada.
Detalle Exposición. Entrada.
Paris 1923–39, Detalle Exposición
Paris 1923–39, Detalle Exposición

Madame d'Ora es una fotógrafa que se abre paso en un mundo de hombres y en una disciplina que aún acarreaba prejuicios para estar a la altura del resto de artes.

En la Casa Zwieback de Moda, por Madame d'Ora, 1913.
En la Casa Zwieback de Moda, por Madame d'Ora, 1913.

Dora fue una gran retratista y la Neue Galerie recoge, como no se había hecho hasta ahora, toda su carrera. Esto también está motivado porque ella no hablaba de sí misma como una artista pero, además, entra en juego la perspectiva de género. Madame d'Ora es una fotógrafa que se abre paso en un mundo de hombres y en una disciplina que aún acarreaba prejuicios para estar a la altura del resto de artes. Sin embargo, es una de las mujeres pioneras en conseguir un exitoso estudio de fotografía.

La segunda sala, corresponde con su etapa en París y puede parecernos similar a la primera, pero, rápidamente captamos un clima diferente. El lujo sigue presente aunque quizá, en los propios rostros de los retratados, que ayudaban a reflejar sus personalidades, somos capaces de asimilar que algo ha cambiado, las facciones de la cara tornan a la preocupación por el ambiente bélico que se desarrolla en Europa.

Diseños, como los de Chanel, se mezclan con este suceder de acontecimientos que desembocaron en el cierre y traspaso de su estudio desde París a una ciudad más pequeña. La sala de posguerra es un choque de bruces con la realidad de los años 40. Esta artista se ve obligada a abandonar su estudio, lo que no le impide desarrollar su fotografía, no obstante, ésta torna a un enfoque muy diferente. 

Los retratos de los campos de refugiados resultan devastadores y un cambio abismal en cuanto a lo que su cámara captó, pasa del lujo a la penuria. A esto último, hay que sumar las escalofriantes fotografías de animales que reflejan como la propia Dora había cambiado y con ella, sus obras. Ahora las protagonistas eran cabezas degolladas de animales de un matadero con los que podemos sentir lo que ella quiso captar, el desasosiego quedó reflejado. Su supervivencia al holocausto, sin duda, será una huella tan profunda en su vida que alcanzará su arte y lo marcará hasta el final de sus días.

De esta exposición, la primera sala cumple con nuestras expectativas, reflejo de una popular fotógrafa de moda, retratando la elegancia atribuida a los felices años 20, en la etapa parisina, la moda se entremezcla con el ascenso nazi y finalmente, la última sala nos transmite confusión y pesar, nos contagia lo que sólo podríamos definir con el término alemán, popularizado por el famoso psicólogo Freud, Unheimliche es decir, un ambiente inquietante, aciago o siniestro.

Impactante la fusión entre ilustres personajes frente a los campos de concentración, esta trasposición de temas es la que hace a Dora una gran fotógrafa; y aunque sea conocida sobre todo por su labor en el sector de la moda, sus retratos del horror de la guerra y el nazismo trasmiten tanto -o más- que el último diseño de una importante firma textil.

Colette (Sidonie-Gabrielle Colette), 1954.
Colette (Sidonie-Gabrielle Colette), 1954.

También somos conscientes de su prolífica obra que no cesa en sus 82 años de vida. Así es como define la revista Vogue esta exposición: "Meet Madame d'Ora, the era-defining fashion photographer lost to history." [Conoce Madame d'Ora, la fotógrafa de moda quien definió su era  y quien fue perdida en la historia]. 

Madame Faure en un disfraz por Pierre Balmain, 1953. // Conejo sin piel, 1958.
Madame Faure en un disfraz por Pierre Balmain, 1953. // Conejo sin piel, 1958.

A fin de cuentas, pueden verse reflejadas en estas obras teorías de estudiosos del arte tales como Max Dvôrajk: "el arte se origina en el espíritu vivo de cada época". Dora sentía este espíritu y en muy poco tiempo, los acontecimientos llevaron a su obra a pasar de un extremo a otro, dejada llevar por la 'Kunstwollen' o voluntad de arte que regía la creatividad que deambula y se decantaba por reflejar unos temas u otros de la realidad de principios del siglo XX.

Laura Delgado Cebrián


Web: Exposición en la Galerie Neue 


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Editado por Isabella S. Casto