La MUJER a través de GOYA y LORCA. Historia del Arte.

13.03.2021

En la sexta jornada de nuestra semana dedicada a la mujer y la cultura, la historiadora del arte, Irene Adell Sánchez, nos presenta con una reflexión sobre la figura de la mujer a través de la obra de Francisco de Goya y Federico García Lorca.  

'La Casa de Bernarda Alba' [espaciolibros.com]
'La Casa de Bernarda Alba' [espaciolibros.com]

El papel de la mujer en la sociedad ha sido desde siempre imprescindible -al igual que el del hombre- aunque quizás es ahora, con el auge del feminismo, cuando nos estamos parando más a pensar en ello.

Desgraciadamente aún nos queda mucho por conocer y por reflexionar de la historia de las mujeres a lo largo de los siglos para poder valorar el trabajo que les ha sido arrebatado o que ha pasado a la historia gracias al nombre de un hombre, y por ello quiero hacer una reflexión sobre cómo se ha valorado a la mujer en la pintura y en la literatura. Esto es solo una mirada que he hecho de algunas obras, pero me gustaría recalcar que la historia, aunque esté escrita, no está completa y faltan muchas partes que debemos de completar, aunque siempre desde el estudio y el conocimiento.

Me gustaría hablar de cómo en la pintura y en la literatura española los hombres escribían sobre las mujeres y para ello me voy a centrar en dos grandísimos artistas: Federico García Lorca y Francisco de Goya. A simple vista puede parecer que ambos apenas tienen cosas en común, pero lo cierto es que reflexionaron bastante acerca del papel que la mujer tenía en la sociedad dentro de sus respectivas obras y en cierta medida fueron un referente a la hora de representarlas.

Empecemos por el principio, Goya es un pintor aragonés que trabaja durante finales del siglo XVIII y principios del XIX, una época muy convulsa en la historia de España, que comienza con la inestabilidad del reinado de Carlos IV, la ocupación napoleónica y la Guerra de la Independencia; finalmente, cuando ya parece que la historia arroja un poco de libertad con el reinado de Fernando VII, éste se apoya en el absolutismo para aumentar su poder, causando, en resumen, un caos.

«...la historia, aunque esté escrita, no está completa y faltan muchas partes que debemos de completar, aunque siempre desde el estudio y el conocimiento.»

 ‘’Autorretrato en el taller’’ 1790-1795. Francisco de Goya. Academia de Bellas Artes de San Fernando.
‘’Autorretrato en el taller’’ 1790-1795. Francisco de Goya. Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Lo mismo ocurre con Lorca, un artista granadino polifacético -aunque principalmente escritor- que nace a finales del siglo XIX y al que le toca vivir también una época muy difícil con el reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la segunda república y finalmente el levantamiento franquista que, como todos sabemos, terminó con su corta vida al fusilarle por ser homosexual.

Federico García Lorca.
Federico García Lorca.

Ya tenemos aquí el primer punto en común entre los dos artistas: ambos viven momentos históricos que son una locura y que va a condicionar mucho su obra, aunque más a la de Goya, ya que vive más sucesos por tener una vida más larga. Pero sin duda, lo que más une a estos dos grandes figuras en la modernidad que caracteriza sus obras y que aún hoy día nos sigue sorprendiendo.

Nos vamos a centrar en un aspecto de esta modernidad, siendo esta la forma de representar a las mujeres, el papel que tienen estas en sus obras.

A lo largo de la historia, tanto de la pintura como de la literatura española, ha habido mujeres representadas en el arte, pero en su mayoría son vírgenes, mujeres que hacen de esposas o de hijas o incluso de amantes, pero nada más; solamente mujeres que "sirven" para algo en la vida de los hombres, quienes son los verdaderos protagonistas de estas obras. Sin embargo, con estos dos artistas hay un enorme cambio y es que las mujeres por fin somos representadas como lo que somos: personas que trabajamos, estudiamos, tenemos problemas, nos enamoramos o reivindicamos nuestro poder, al igual que los hombres. Este hecho que nos puede parecer ahora algo muy obvio, en ese momento apenas era representado, y serían Goya y Lorca los que -aunque quizá sin querer hacerlo- pusieron de manifiesto a la mujer en el arte, destacándola a la misma altura que el hombre.

Para aclarar un poco esta idea, voy a utilizar varios ejemplos de los dos artistas en sus obras más famosas, aunque antes me gustaría aclarar que aunque voy a hablar de avances que aparentemente son muy importantes, la obra de estos artistas sigue teniendo muchos aspectos machistas, principalmente debido al propio contexto social en el que vivían.

«por fin somos representadas como lo que somos»


Para empezar quiero que nos fijemos en la obra de La familia de Carlos IV, donde vemos los varios personajes repartidos por la escena que representa a la familia de un rey. Sin embargo, si vemos el cuadro de forma un poco más profunda, observamos que es la mujer, la reina María Luisa, la que se posiciona en el centro rodeada por sus hijos a los que abarca con los brazos, casi como si los estuviera protegiendo, y además mira directamente al público, con una firmeza destacada. Estos detalles nos pueden parecer superfluos, pero realmente están reivindicando de forma indirecta la fuerza y el poder de la reina quien, por supuesto, se muestra como la protagonista principal de un retrato de la familia real.

’La familia de Carlos IV’’ 1800. Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado.
’La familia de Carlos IV’’ 1800. Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado.

Lo mismo ocurre en el retrato que hace de la Duquesa de Alba, donde vemos representada una mujer viuda pero que para nada muestra la debilidad de estar sola; aparentando poder, firmeza y capacidad de decisión sin la necesidad de estar acompañada por ninguna figura masculina que la proteja. Estos detalles ahora mismo pueden llegar a parecer absurdos, pero el hecho de representar a una mujer sola y recién enviudada de esta forma tan concreta -estando de pie, fuera del ámbito de su casa y con un gran poderío- muestra e instruye al espectador en ver que la Duquesa de Alba era una mujer capaz de todo y que no necesitaba a nadie con ella. Definitivamente es un gran paso.

’Duquesa de Alba’’ 1797. Francisco de Goya. The Hispanic Society of America.
’Duquesa de Alba’’ 1797. Francisco de Goya. The Hispanic Society of America.

Pero sin duda, una de las obras más modernas de Goya, que es además de las menos famosas, es María Tomasa Palafox y Portocarrera marquesa de Villafranca, pintando a su marido. Esta obra tiene una inmensidad de detalles que son dignos de tener en cuenta: en primer lugar, aquí no se representa a la esposa de nadie, sino que se representa a una marquesa que está retratando a su marido -y quiero remarcar lo de marido porque en ningún momento se cita el nombre del hombre, solo que es el marido de esta marquesa-. Normalmente se suele, y no digo solía porque sigue pasando en muchas ocasiones, representar a "la esposa de un rey", a "la esposa de un duque", etc. haciendo que el nombre de la mujer pierda relevancia. Sin embargo, en esta obra es totalmente al contrario. 

En segundo lugar, hay que destacar que la marquesa es la que está retratando, por lo que vemos que esta mujer es una artista y Goya la considera y la retrata como tal: con un lienzo delante y un pincel en la mano, Goya está poniendo en valor al trabajo de la Marquesa y a la Marquesa en sí.

’La XII marquesa de Villafranca pintando a su marido’’ 1804. Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado.
’La XII marquesa de Villafranca pintando a su marido’’ 1804. Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado.

Tenemos que viajar ahora unos años más tarde para llegar a la obra de Lorca en la que podría destacar mil aspectos que ensalzan a la mujer como igual del hombre, y en donde además visibiliza a los problemas a los que muchas mujeres tenían que enfrentarse y a la represión que sufrían.

«...visibiliza a los problemas a los que muchas mujeres tenían que enfrentarse y a la represión que sufrían.»

Vamos a comenzar con la que es mi obra favorita de este autor titulada Bodas de Sangre: un drama total y -si aún no lo habéis leído- una recomendación total también. La obra tiene muchos aspectos a detallar, el primero siendo que de once personajes, hay ocho son mujeres, siendo la protagonista la novia. En un principio podemos pensar que es una obra en la que dos hombres se pelean por una mujer y se acaban matando (perdón por el spoiler), pero realmente la historia nos cuenta cómo una mujer (la novia) se casa con un hombre al que no ama por estar enamorada de otro, cómo en la noche de bodas se fuga con éste y cómo todo el mundo se entera, desenlazando en un final que ya todos conocemos. Lo importante de esta obra es que es ella, la novia, la que es infiel a su marido, siendo consciente de ello ya que siente el deseo de estar con otro hombre. Así vemos como se reivindica así el deseo amoroso y sexual de las mujeres, que en muchas ocasiones parece no tener cabida en la sociedad.


La siguiente obra es la más importante con respecto a este tema, en La Casa de Bernarda Alba, queda expuesta la represión a la que estaban sometidas las mujeres. La trama se desarrolla en base a una familia en la que el padre ha fallecido y la madre, obliga a sus hijas a guardar luto durante ocho años.

Para mí, la madre es una clara alegoría de la sociedad que obliga a las mujeres jóvenes a estar encerradas en sus casas hasta que no tengan un marido, por lo que estarán encerradas en casa de éste. Pero a lo largo del libro las hijas, que son cinco, tienen conversaciones entre ellas que enseñan al público las necesidades y los deseos que estas mujeres sienten y que no pueden cumplir porque su madre no se lo permite. 

Además de esta trama principal, del que no quiero destapar demasiado, hay que destacar al personaje de Adela, que es la hija pequeña y la única que se enfrenta a su madre, ya que van a casar al hombre que ella ama con su hermana mayor. Este personaje representa la rebeldía de una parte de la sociedad que por mucho que lucha, al no tener el apoyo de el resto de sus hermanas, no consigue nada y tiene un final muy trágico.

«...una parte de la sociedad que por mucho que lucha, al no tener el apoyo de el resto de sus hermanas, no consigue nada y tiene un final muy trágico.»


Para finalizar, me gustaría llevar el tema de La casa de Bernarda Alba al presente para visibilizar la lucha feminista. Creo que muchas somos Adela, aunque corremos la suerte de que no estamos solas, ya que algunas de nuestras hermanas nos apoyan. Pienso que cuantas más seamos y más nos ayudemos, más fácil será todo y más imparables seremos; y nuestras voces serán oídas, tal y cómo lo anticipó la obra de Goya, y nuestros deseos y corazones serán escuchados, tal y cómo nos retrató la obra de Lorca.


Irene Adell Sánchez





Editado por Isabella S. Casto