Poema del día: "El llanto de las muñecas rotas", de Renato Ríos

El autor Renato Ríos publica su nuevo poema acerca del molde de belleza femenino y la necesidad de romper el mismo.

"Weeping woman", Pablo Picasso (1937).
"Weeping woman", Pablo Picasso (1937).

"El llano de las muñecas rotas".


Almacenados encuentras los rostros de porcelana, sus vacías órbitas llueven, riegan sus maltrechas partes porque tan lejanas se muestran de las figuras que ellas "quieren". Atormentadas viven las escondidas muñecas, deforme consideran el arco por el que pasa el aire, a veces sus hilos rojos muy gruesos o los puentes del sonido muy grandes. Complejos embriagan sus espejos de cristal, a un jarrón esbelto dignifican, ser la estrechez del agujero de una aguja porque creen que ello brinda la sonrisa. Dispuestas están a privarse de la masa, aun si sienten el ácido que carcome lento, aunque a su meta hayan llegado nunca se sienten conformes, incluso si la carne se volvió esqueleto. Otras veces acuden a la oportuna maquinaria, aquella que en miles de opciones da nada, compuesta por bisturís y pinturas, también en bebidas que brindan todo menos cordura. Se increpan entre ellas, desean poder imitar a las muñecas, aquellas que por pasarelas hacen caminar y presumen colinas imposibles de alcanzar. Nunca se han atrevido a preguntarse si ese es el adecuado molde, después de todo, así lo muestran todas las fotos y televisores, en papeles las exhiben como el fin supremo, el objetivo que debe perseguir, de las muñecas, su cuerpo. ¿Deberíamos decirles que las imágenes no son reales?, ¿que son vendidas ilusiones hechas con los programas?, se transmite este discurso que a certidumbre ni se acerca porque solo muestran etéreas máscaras. Rompamos las líneas que se mencionan como normales, aquellas que acosan hasta en los sueños, si por alcanzar lo parloteado miserable ser debemos, es mejor convertirnos, de la izquierda, su interminable cero. Acuchillemos las palabras que invadir quieren el seso para luego corromper al tuétano, fórmula perfecta que vuelve basura todo lo que poseemos. Basta con tener calmada la bomba, gozar del flujo de los rojos ríos, disfrutar del movimiento en la aurora para así tener al bloque gris tranquilo. 


Renato Ríos

Editado por Iván T.